Aprender a pensar mediante las técnicas de la reformulación y exclusión


Esta es la última entrada de la trilogía de artículos para aprender a pensar y desarrollar la inteligencia lógica o racional:

Técnica de la reformulación Determinados problemas se vuelven complejos al enunciarse, incluyendo dobles negaciones o introduciendo elementos que no aportan nada y que aumentan la niebla o ruido en el proceso de resolución. Por ejemplo, que es más fácil responder:

  1. ¿Cuánto son dos cuartos de una docena?
  2. ¿Cuánto es la mitad de una docena?

Seguramente, como dice la mayoría de gente, es más sencillo responder a la segunda porque exige menos cálculos al cerebro. Reformular enunciados es clave para hallar nuevas vías de resolución. Al reformular estamos estudiando el problema desde una perspectiva distinta, desde otro frente que posiblemente nos elimine ciertos elementos que nos creen prejuicios impidiendo tomar la decisión acertada. Einstein dijo una vez:

No podemos resolver problemas mediante el mismo tipo de pensamiento o dimensión que usamos cuando los creamos

Esta técnica consiste en ir viendo el problema desde distintas perspectivas hasta conseguir una que permita resolverlo con menor distorsión. Otro ejercicio: Si cinco personas beben cinco botellas de leche cada cinco días, ¿cuántas personas serán necesarias para beberse  100 botellas en 100 días? Piense un poco, antes de seguir leyendo la siguiente línea…. A que le ha costado un poco, pero si se lo hubiéramos reformulado así: Si cinco personas tienen de media beberse una botella cada día, ¿cuántas personas serán necesarias para beberse  100 botellas en 100 días? Solución: esas mismas cinco personas serían capaces de beberse 100 botellas en 100 días porque beben una botella al día de media. Técnica de la exclusión o eliminación Como su nombre indica consiste en aprender a pensar haciendo pruebas y eliminando las que no conducen a ninguna solución de forma continua hasta encontrar la solución. Obviamente esta técnica está restringida a aquellos tipos de problemas donde hay pocas combinaciones. Nunca se me ocurriría probar esta técnica para adivinar una contraseña, porque necesitaría varias vidas para probar todas las combinaciones. Sin embargo esta es la técnica más apropiada para resolver un laberinto, como el de la figura, ya que no tenemos más elementos que nos ayuden a resolverlo mediante el resto de técnicas:

aprender a pensar Esta técnica la empleamos habitualmente, cuando vamos a una heladería y queremos saber qué helado es el que más nos gusta, realmente lo que hacemos es  ir probando uno y otro hasta dar con el mejor. Quizá en el proceso de selección priorizamos aquellos que tienen matices como el sabor a algo conocido, color o textura más llamativos o que nos atraen más.

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