¿Cómo evitar la pérdida de memoria y olvidos?
¿Sientes que tienes pérdida de memoria y olvidos frecuentemente? ¿Te ocurre alguna de estas situaciones?
- Iba a decir algo pero me he olvidado
- Te encuentras en una habitación pero no recuerdas para qué
- Tenías que comprar algo pero no lo recuerdas
- Ves una cara pero no recuerdas su nombre
La mayoría de las veces culpamos de nuestros frecuentes olvidos, pérdida o falta de memoria a una de las fases de la memorización: el proceso de recuperación cuando el problema ha podido estar en las otras fases: la retención o el registro.
Antes de pasar a examinar las causas de la pérdida o falta de memoria, tenemos que recordar cuáles son las fases de la memoria para poder identificar dónde está el problema.
Si cualquiera de estas fases no se realiza correctamente, se pierde la información.

Fases de la memoria
Básicamente la memoria se compone de tres fases, con los aspectos propios de cada una:
-
REGISTRO: el periodo que comprende la recogida de información a través de nuestros sentidos.
- Percepción
- Atención
- Concentración
-
RETENCIÓN: el periodo empleado en retener, absorber la información en nuestro cerebro, bien sea a corto o largo plazo.
- Técnicas básicas asociación y visualización
- Técnicas avanzadas
- Tablas de conversión para determinadas estructuras
- Repetición o rutina de realizar siempre algo
-
RECUPERACIÓN: el periodo invertido en traer al momento presente un recuerdo almacenado un tiempo atrás.
- Anzuelos que nos permitan recordar
- Evocación
Causas más frecuentes de la pérdida de memoria y olvidos
Esta es la lista de las causas más frecuentes ordenadas de mayor a menor importancia según mi criterio y experiencia de la pérdida de memoria:
Despistado o descentrado en el momento del registro
No estar en el momento presente: realizamos acciones mientras pensamos en otras sin estar concentrados en qué estamos haciendo en cada momento y por qué. Fallamos en la fase de registro. Seguramente si nos comportamos de forma compulsiva o frenética, decirnos internamente relájate o calma no bastará, generalmente hay un problema más grave. Hay que atacar el problema de fondo y esto no se hace de un día para otro. Recurrir a la meditación o introspección puede ayudarnos a estar más conscientes en nuestro agitado día a día.
Estrés o bloqueo mental por pérdida de memoria
El estrés o bloqueo mental provoca grandes lagunas en nuestro aprendizaje, nos desborda. Este problema puede afectar a las tres fases: registro, retención y recuperación.
El estrés es una respuesta y preparación de nuestro cuerpo a nuevos y múltiples estímulos, se agudiza temporalmente para procesar de forma más rápida la nueva información. Sin embargo, si este proceso se alarga en el tiempo, el cuerpo no puede mantener esta intensidad provocando que se desgaste y aparezcan problemas psicosomáticos (trastornos psicológicos originados por un efecto físico que generalmente tienen repercusiones en nuestro bienestar).
Básicamente nuestro cerebro está procesando demasiada información concurrente y no es capaz de asimilar ninguna nueva. La mayoría de las ocasiones, es debido a una mala organización o prioridad en nuestras tareas. Nos vemos abrumados por un posible trabajo y nuestro cerebro genera pensamientos negativos con sus costes emocionales que consumen la mayor parte del mismo.
Las tareas con carga emocional son las que tienen mayor coste para nuestro cerebro, la que más trabajo generan. Los pensamientos emocionales mueven, agitan muchas zonas de nuestro cerebro.
Dificultades para memorizar
El fallo es de retención. Recurrimos a técnicas tan aburridas como la repetición donde fatigamos al cerebro y deja de trabajar. Memorizar a base de repetición son las técnicas que nos enseñaban erróneamente en los colegios por desconocimiento. Desde la antigua Grecia existen técnicas de memorización más potentes, eficaces y con mucho menor desgaste intelectual que la repetición. Por ejemplo:
- Técnicas Básicas: asociación y visualización
- Técnicas Avanzadas: código fonético, palacio de la memoria, alfabeto visual, etc.
Estas técnicas básicas y avanzadas deberían enseñarse en la escuela como una asignatura más. En general, nos falta cultura, conocimiento de este tipo, no nos han enseñado a estudiar, ni a aprender correctamente y es nuestra responsabilidad poner remedio.
Dormir poco o incorrectamente
Aunque dormir no esté bien visto, tiene beneficios insustituibles. Dormir es reparador. Fallamos en el proceso de retención. El cerebro reconstruye y asimila mejor la información, organiza y la procesa. Se han realizado estudios donde se demuestra que mientras dormimos se crean espinas dendríticas, o sea, mejores conexiones, que nos ayudarán a tener una mejor experiencia en el aprendizaje. Los problemas relacionados con el sueño pueden afectar a las tres fases, pero principalmente afectan a la primera, el registro. En el momento de recoger la información, nuestros sentidos y ánimo no están receptivos, ni frescos. Se devalúa nuestra percepción y atención, aumentando el tiempo de procesamiento y almacenando unos recuerdos pobres o vagos, alejados de la realidad.
Sobrestimulación
El cerebro recibe muchos estímulos externos a través de los sentidos. Fallamos en la percepción, no enfocamos correctamente a la fuente emisora de la información a memorizar. Nos dispersamos con distintas fuentes de información. Similar al estrés pero en este caso, proceden de distintas fuentes. Atendemos a muchas personas al mismo tiempo, estamos leyendo y viendo la televisión, etc en vez de centrarnos en el foco que nos reclama plena atención.
Depresión, tristeza, desmotivación
Como ya hemos comentado antes, las tareas emocionales tienen un alto coste que nos lo roba de lo que necesitamos para aprender algo nuevo.
Alcohol, drogas
Tanto lo anterior como medicamentos tranquilizantes, somniferos, relajantes alteran la realidad, modifican nuestro comportamiento e inhiben nuestra capacidad de aprendizaje.