Un libro no se convierte en una skill, se convierte en un mentor
Acordarte de un libro es fácil. Lo difícil es que ese libro cambie algo en tu vida. Por eso ya no convierto los libros en resúmenes ni en skills: los convierto en cerebros digitales a los que preguntar cuando tengo que decidir.
Leí 281 páginas y no apliqué casi nada
Hace tiempo leí un libro de marketing de 281 páginas. Lo leí entero, lo subrayé, entendí prácticamente cada capítulo y me encantó. Como hacemos todos con este tipo de libros, pensaba que lo iba a aprovechar muchísimo.
Ahora lo estoy releyendo y me doy cuenta de que no he aplicado casi nada en mi negocio. Asentí en cada capítulo y, a las dos semanas, seguía haciendo lo mismo. Con un libro de hábitos me pasó igual, pero en mi vida.
Lo que sí ha cambiado las cosas es lo que te cuento aquí.
¿Por qué se te olvidan los libros?
Cuando lees un libro haces tu resumen: ideas primarias, secundarias, terciarias. Y crees que lo vas a recordar.
La memoria no funciona así. Es la curva del olvido de Ebbinghaus: nada más terminar el libro tienes el 100%, pero la retención va cayendo día a día. Más o menos, al cabo de un mes recuerdas un 20%, y a los tres meses apenas un 5%.
Ese 5% son las ideas primarias. Y con las ideas primarias no cambias tu vida, porque suelen ser genéricas. Lo que cambia la vida son las pepitas de oro: los detalles de las ideas secundarias y terciarias, los conceptos más avanzados, los ejemplos.
Además, en los resúmenes casi siempre se nos quedan fuera los ejemplos, las anécdotas y las analogías. Justo lo que de verdad te cambia.
Y hay un segundo problema: nadie te vuelve a poner ese libro delante. Lo leíste en un momento concreto, te suena durante unos días y luego desaparece. No hay repaso espaciado a lo largo de tu vida.
De saber a interiorizar hay diez veces más camino
Siempre lo digo: un libro te ayuda a pasar de no saber a saber. Llamemos a esa distancia X. Pero de saber a interiorizar, que es lo importante, puede que haya 10X.
Me pasa muchas veces. Le explico algo a alguien y, meses después, viene y me lo explica a mí como si lo hubiese descubierto. Ese es el momento en que me doy cuenta de que esa persona ha pasado de saberlo a interiorizarlo.
Ahí es donde entra la inteligencia artificial. Si tienes tus libros en un cerebro digital, la IA puede estar contigo en cada decisión y traerte lo que leíste. No con un 100% de retención, porque se extraen ideas y depende de las ventanas de contexto, pero eso irá mejorando con los modelos. Lo importante es tener ya los cerebros digitales montados.
Y el repaso espaciado sale solo: te surge una situación que tú nunca habrías relacionado con aquel libro, y la IA te lleva de vuelta a él, con sus citas.
Lo que te falta no son libros. Lo que te falta es saber transformar un libro en un cerebro digital.
Es lo mismo que hacer con tus movimientos del banco
Hoy puedes abrir la app del banco, exportar todos tus movimientos, dárselos a la IA y preguntarle cuánto gastaste este año en ropa o en comida.
Pues eso mismo lo podemos hacer con todos nuestros libros, apuntes y podcasts. Los libros los hemos venerado durante siglos, pero en la práctica no eran tan valiosos para nosotros. Un libro es un contenedor de conocimiento, y lo que hacemos es pasar ese conocimiento a otro contenedor, digital y mucho más flexible que las hojas de papel.
¿Por qué una skill no sirve para procesar un libro?
Mucha gente coge un libro y le dice a la IA: «hazme una skill». Una receta: si pasa esto, haz esto. Se queda corta por tres motivos.
- Solo guarda lo que tú decidiste meter ese día. El resto del libro se queda fuera. Subrayamos lo que necesitamos ahora, pero lo que hoy te parece secundario puede ser justo lo que necesites dentro de seis meses o un año, cuando estés en otro momento de tu vida.
- Solo salta si tú reconoces la situación. Si no sabías que ese libro hablaba de tu problema, la skill no salta. Al mentor, en cambio, le preguntas por el problema y te devuelve lo que aplica.
- Te dice qué hacer, pero no por qué. Con un cerebro digital puedes discutir con el autor, porque tiene todas sus ideas relacionadas. Nunca será exactamente igual que tenerlo delante, pero es la forma más aproximada que vamos a tener.
Y ojo con otra cosa: mucho de lo que por ahí llaman «mentores» son carpetas con todos los libros en PDF que se echan a la ventana de contexto del agente. Eso es otra cosa. Un cerebro digital es el conocimiento desmenuzado y enlazado entre sí.
| Skill de un libro | Cerebro digital de un libro |
|---|---|
| Lo que elegiste meter ese día | El libro entero, idea por idea |
| Salta si reconoces la situación | Le preguntas por tu problema |
| Te dice qué hacer | Te dice qué hacer y por qué |
| Un libro aislado | Se enlaza con otros autores |
Cómo es por dentro un cerebro digital de un autor
Lo monto con la metodología Ce-Re-Bro, la misma con la que monto todo mi cerebro digital, en Obsidian.
- Ce, conexiones. De mi mentor de negocios tengo 225 notas, cada una enlazada con sus vecinas. Y ojo, también con las de otros autores de negocios o de marketing. En el grafo cada color es una temática: precio y valor en naranja, estrategia en azul.
- Re, reagrupar por propiedades. Cada nota lleva arriba sus propiedades: tema, tipo de regla, palabras clave, fecha y la fuente, el título del libro. Así puedo sacar en tablas qué notas son de un libro o cuáles de todos los autores hablan de ventas.
- Bro, bloques relacionados organizados. Dentro de cada nota, bloques por jerarquía, como muñecas rusas, cada idea con su ejemplo y su página. Y por encima, notas silo o mapas de concepto que juntan las ideas de varios autores sobre un mismo tema.
No son resúmenes. Son las mismas tres técnicas que usan las grandes empresas para gestionar información, las de herramientas como Tableau o Qlik Sense y la mayoría de las que están en el cuadrante de Gartner.
Como los cerebros digitales se pueden combinar mediante enlaces, propiedades y bloques, puedo agrupar autores por temática, marketing o filosofía estoica, y tener un cerebro que sea la suma de sus minicerebros. Dejo de tener libros y empiezo a tener mentores a los que preguntar.
¿Qué pasa cuando le preguntas a un mentor?
En mi web, donde gestiono mi sistema de agentes, tengo una pantalla de mentoría. Cargo un mentor, por ejemplo el cerebro digital de un autor clásico de desarrollo personal, y le pregunto algo real: «mañana tengo una conversación difícil y me cuesta dormir, ¿cómo la gestiono?».
Mientras piensa, se iluminan las notas que está usando, y por tamaño: las más grandes son las que más aplican a mi pregunta. Así le das vida a todas las notas que sacaste de un libro. Me contesta con consejos concretos, me dice de qué notas salen y hasta qué modelos mentales tendría que cambiar. Modelos que me servirán también para cambiar de trabajo o para cualquier otra decisión.
Lo que más me ha enseñado: hay notas que se me repiten en distintas conversaciones. Cuando una nota me aparece una y otra vez es porque ese modelo mental no lo tengo trabajado. Ahí es donde tengo que hacer énfasis, y le puedo pedir al mentor un plan de trabajo solo para eso.
Así los libros dejan de acumular polvo en la librería y se convierten en conocimiento práctico, y no solo conocimiento: sabiduría en forma de modelos mentales.
Un consejo de sabios
Con varios mentores puedo montar un consejo de sabios. Tengo una pregunta de YouTube, convoco a varios y los reúno en una mesa redonda: primero me dan su respuesta a sobre cerrado y luego debaten en mesa abierta.
Tengo también un estratega de YouTube que lleva dentro a varios analistas de canales y varios libros sobre esta red social. Es una primera versión y lo iré trabajando.
Y te confieso algo: muchas veces aprendo más conversando con ellos y peloteando preguntas y respuestas que leyendo libros en pasivo.
El cambio de concepto
Vuelvo a la pregunta del principio. ¿Cómo consigues que un libro que lees cambie algo en tu vida? ¿Cómo consigues que alguien te lo vuelva a poner delante sin depender de que tú te acuerdes?
Está bien que recuerdes lo que lees. Pero ahora lo importante es tener un sitio desde donde poder llamarlo. Lo hago en tres pasos: procesar el libro, invocarlo cuando tengo que decidir y revisarlo para que me ponga sus ideas delante. Transformar un libro en un cerebro digital solo es el primer paso del camino.
Así que coge ese libro que subrayaste y que nunca aplicaste, y procésalo esta tarde.
